domingo, 11 de octubre de 2009

LOS SABERES DE MIS ALUMNOS

En este siglo XXI los alumnos están, así como nosotros, en contacto casi habitual de la tecnología de la que cada vez nos resulta más y más difícil maravillarnos porque nuestra rudimentaria rutina nos impide valorar qué hay detrás de tanta simplicidad. En cada laptop, computadora personal, celular, cámara digital, chip, etc.; confluyen saberes técnicos y científicos cuyo logro no es otra cosa que una victoria de la modernización y educación del individuo quien ha ido del fuego a la nanotecnología a lo largo de un interesante derrotero histórico.
La tecnología cibernética permite que cualquier persona consulte libros sin necesidad de comprarlos, dialogue con personas cuya locación en otro tiempo hubiera sido un impedimento para que se presentara el contacto humano, o tal vez resultara muy costoso. Inclusive, se puede flirtear por el ciberespacio evitando el desgaste del auto o de la cartera. Son muchos y variados los usos que tiene el internet, y lo interesante es que todos por igual resultan valiosos cada vez que alguien sale beneficiado de lo que otros crean, comparten y exponen.
Como señala el pedagogo Jordi Adell, en el ciberespacio no cabe ser egoísta o ambicioso, esta ética hacker favorece que se comparta información sin darle prioridad a los créditos profesionales. Fomenta una cultura de tolerancia y diversidad tan acordes con la realidad que ahora se vive en las calles (o en algunos casos, se debiera vivir), y quizás, y esto es lo más favorable, es que pese a los títulos (teniéndolos o no) cualquiera es un experto en el ciberespacio, lo cual refuerza la autoestima de cada persona.

Lo último le quita primacía al experto erudito como si fuera un bastión de sabiduría y permite que todo individuo competente del manejo del idioma y de la tecnología, sea elevado en calidad de nuevo experto, de hecho tampoco se “eleva” ni nadie está por encima de nadie. La antigua jerarquía verticalista es sustituida por una de tipo horizontal en donde no hay egos ni “vacas sagradas” sólo gente común con deseos de exponer sus variados saberes con quien así lo desee.
Por lo anterior puede resumirse que aprovechando los beneficios tecnológicos y en consonancia con esta ideología de la cooperatividad cibernética, el estudio áulico puede ser complementado en la web a fin de fomentar que los alumnos de forma gradual, apliquen, comenten o simplemente compartan, lo visto en clase.

2 comentarios:

  1. Hola compañera:
    Creo que ese es uno de los objetivos, el que los alumnos no solo se dediquen a "chatear" sino que se motiven por llevar a cabo otro tipo de aprendizajes, como usted bien lo dice, que se refuerce lo aprendido en el aula.
    Saludos

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  2. Gracias por leer mis reflexiones, maestra. Efectivamente compartimos la opinión de que el ciberespacio debe ser una extensión de la enseñanza áulica. Saludos.

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