martes, 4 de noviembre de 2014

Racionalidades razonables

Una palabra algo común en el campo del diseño curricular es la de racionalidad. La verdad es que poco comprendo acerca del tema. Me es bastante chocante escuchar "racionalidad" así, de esta forma. Es probable (seguro en realidad), que yo sea una persona bastante silvestre e ignorante en relación con la temática. No faltará quien me diga "ponte a leer". ¡Y lo hago! Pero no veo quien me explique bien a bien qué es la racionalidad.
En otros contextos se usan las palabras razón, razones, razonamiento, razonar, mas no razonabilidad. Si pretendo descomponerla en sus partes etimológicas diría los lugares comunes del conocimiento, que el sufijo -dad hace referencia a una cualidad. Pero no es una cualidad el razonamiento, eso es lo que causa ruido. Las personas no tienen la cualidad de razonar, sino que ésta es parte inherente del ser humano. Una persona tiene cualidades morales, algunos valores perfectibles que ya posee o está en el proceso de adquisición, pero se sobreentiende de antemano que es razonable, que puede pensar o piensa de facto porque es hombre. Entonces la razón no es una cualidad que le perfeccione, sino que es parte integral de su propia constitución.
Además de las consideraciones filosóficas están las cuestiones semánticas y lingüísticas. ¿Existe la razonabilidad en el DRAE? La respuesta es sí (lo acabo de investigar). Según el portal de la Real Academia de la Lengua Española, razonabilidad significa "cualidad de razonable" y entre paréntesis tiene "conforme a la razón". Eso sí tiene más sentido, que algo esté conforme a la razón o que se base en razón a determinados principios que den motivo de su ser.
En el campo del currículo, perdonando al respetable la gran digresión cometida, se entienden tres tipos diferentes de razonabilidades, que para efectos didácticos diré que es "conforme a la razón", ya que el DRAE gentilmente me lo ha aclarado todo. Decía, hay tres razonabilidades: técnica, práctica y crítica, comprendiendo por tales a las adecuaciones que tiene el plan curricular para ajustarse a los modos de pensamiento de la ciencia y tecnología, la aplicación del conocimiento y la reflexión sobre el mismo, respectivamente.
Un currículo posee una racionalidad técnica cuando todo su plan está ideado para la consecución exacta de ciertos logros académicos que tienen que ver con un enfoque positivista. Bajo tal, las actividades de aprendizaje se orientan de una manera precisa a la obtención de objetivos bien delineados de antemano que demuestran cierta predictibilidad en los hechos y en el campo del conocimiento. Esto puede aplicarse perfectamente bien y sin tapujos en las áreas del saber que son exactas, como las ciencias matemáticas. Por supuesto que requiere del curricularista un trabajo fino, de detalle en todos los aspectos que conforman la carta descriptiva, porque da un margen de cero posibilidad al error o al menos ese es el ideal a buscar.
Por el contrario, los currículos con racionalidades prácticas están pensados para carreras o contenidos cuya aplicabilidad en el entorno es no solamente deseable sino necesaria, como las medicina, la física y la química. El curricularista en estos casos debe hacer planes sobre escenarios probables de conocimiento que durante la práctica, quizás y esto está marcado por el destino y fuerzas sobrenaturales en un momento dado, puedan cambiar el escenario. Pero pensando que se trata solamente del diseño de un proceso de enseñanza inicial, hay cuestiones que bien pueden ser predecidas y cumplirse bajo cualquier circunstancia. Si se planea, por ejemplo, que un estudiante de nutrición deba hacer prácticas en un hospital y no hay convenio entre la institución educativa y el nosocomio, entonces deben preverse otros atajos para conseguir las metas propuestas.
Finalmente, la racionalidad crítica es para las humanidades. No hay vuelta de hoja. Los currículos pensados en hacer de sí mismos una fuente profunda de conocimiento, lo que se tiende a llamar la metacognición, el metaanálisis y demás metas-, planean escenarios de aprendizaje en los que docentes y discentes tengan amplia libertad para dar marcha abierta al uso del libre pensamiento, y por supuesto, tienden a ser humanistas, lo que significa que se abocan a los logros de actitudes, más que a logros de adquisición de nuevos saberes.
Espero haber aclarado algo del tema. A lo mejor ahora se tenga una idea más clara de la racionalidad en el sentido curricular, a lo mejor debo reescribir este comentario para seguir esclareciendo mi propio razonamiento. A lo mejor vuelto en una hora y cambio todo.


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