sábado, 1 de noviembre de 2014

La educación modular de Margarita Panzsa

Pocas veces había escuchado sobre la posibilidad de contar con una educación modular en el nivel superior. Recuerdo que hace algunos añitos atrás un "schoolar" planteó la posibilidad de crear un seminario sobre el trasero de Beyoncé en una famosa universidad de los Estados Unidos. La cuestión no era cosa baladí, en ese momento la artista gozaba de gran popularidad por sus múltiples canciones y éxito disquero, así que no es ilógico suponer que seguramente se llenó el auditorio donde se llevó a cabo tal estudio. Lo que hizo noticia sobre el tema fue justamente el tema de estudio. ¿Cómo es posible que algo tan banal como el medio del espectáculo sea objeto de estudio en una institución cuyo deber es preservar el conocimiento?
Margarita Panzsa en "Pedagogía y Currículo" critica, claro que esto sucedió en la década de los  80's, que la enseñanza en las escuelas no pase del discurso avant garde y no haga nada para cambiar. El modelo curricular que tienen las escuelas tradicionales se centra en la impartición de materias o asignaturas que se consideran invariables. La crítica más dura que hace al respecto es que al alumno se le vende la idea de que hay un cúmulo de saberes que tienen que retransmitirse como si jamás cambiaran, y el docente se vuelve así como el sumo sacerdote del saber o guardián del conocimiento, cuando en realidad, lo que llamamos ciencia es una actividad que está en constante movimiento, actualizándose, y para ello requiere de una cierta metodología y rigor conceptual que permita a los discentes, docentes y todos los interesados, encontrar más preguntas que respuestas para integrar un corpus teórico que permita reexplicar la realidad desde diferentes perspectivas.
Estudiar a Beyoncé, en el caso citado, implica ver el fenómeno sociológico que está detrás de las masificaciones de fanáticos que la siguen a sus conciertos. Implica también estudiar cómo su cuerpo curvilíneo impacta en la mentalidad de las mujeres que aceptan ya sin tapujo ni temor, que sus líneas sigan la forma de la guitarra y no la recta plana que proponen las modelos de pasarela. En fin, que hay muchas maneras, casi caleidoscópicas, de ver la misma situación y jamás cansarse por hacerlo.
El modelo curricular eso hace. Este modelo parte de preguntas que constantemente se van actualizando, como hace la sociedad misma, y desde diferentes áreas de conocimiento plantea interrogantes. El alumno se convierte en automático en un investigador porque al final de su formación tiene que presentar una tesina o monografía donde esté contenido el derrotero intelectual de la duración del curso.
Con un modelo modular se acabaron las materias fijas o libres porque se integran las disciplinas relacionadas con el problema, según considere el curricularista. Volviendo al caso de Beyoncé, el conductor del seminario pudiera muy bien darle una orientación psicológica, otra sociológica, otra desde la musicografía.... Y el alumno iría ordenando sus aprendizajes alrededor de los planteamientos hipotéticos que respondan la duda ¿por qué el trasero de Beyoncé es un fenómeno de masas?
Quiero aclarar que no conozco el final de dicho seminario, solamente sé lo que los medios en su momento transmitieron, pero tratando de analogar ese "estudio" con el modelo curricular, para efectos didácticos, me tomé la licencia de dar varias explicaciones teóricas al respecto, que tal  vez pudieran estar alejadas de la realidad. Valdría la pena conocer la opinión de esos alumnos.
En México la pionera en desarrollar estudios desde el modelo modular es la UAM-Xochimilco, pues tal como presenta Panzsa en su libro, dicha institución se preocupó por hacer que los discursos se volvieran tangibles en la concreción de estudios organizados alrededor de temáticas interesantes que plantearan retos cognoscitivos al alumnado y que fueran capaces de darles respuestas desde las diferentes maneras que la ciencia puede ofrecer.
Nunca he estudiado en un colegio donde los estudios sean modulares, pero ha de ser algo bien interesante hacer esa integración de estudios teniendo bases tan inciertas sobre todo. De hecho, la misma pedagoga critica, aunque valora mucho el estudio modular, que los alumnos no tengan conocimientos sólidos sobre una disciplina en específico, y esa falta de formación base juega un papel latente en la eventual destrucción de un plan de estudios que se encuentre bajo este modelo.
Como suele suceder, la constante evaluación de los planes de estudio hace que durante la marcha los errores se vayan subsanando para darle a la sociedad profesionistas bien preparados. Pero saber si en el ejercicio profesional logran tener el éxito que se prevé, esa es otra historia que será digna de ser escuchada por los recipiendarios del esfuerzo educativo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario